Pablo García-Campo
Una noche, en sueños, conoció a un extraño visitante llamado Saiyo. Aquel encuentro le reveló un territorio lleno de preguntas, símbolos y misterios sobre la vida, la imaginación y el universo. Desde entonces, ese nombre se convirtió en su pseudónimo artístico, en el nombre de su banda y en la puerta de entrada a sus mundos creativos.
Sus cuentos, canciones y personajes no nacen de una estructura conocida ni de una búsqueda por encajar en una tendencia. Aparecen primero como imágenes, melodías o revelaciones oníricas. Él simplemente las escucha, las sigue y les da forma.
Cuando no está explorando esos territorios, trabaja como fonoaudiólogo en programas de inclusión escolar, acompañando a niños y jóvenes con necesidades educativas especiales.
El resto de esta historia todavía se está escribiendo.